Tras algo más de 24 horas de escalada militar en Irán, puede realizarse una primera evaluación cautelosa de las reacciones de los mercados antes del inicio de la nueva semana bursátil. Aunque las consecuencias concretas aún no pueden determinarse de forma concluyente, ya comienzan a observarse patrones típicos de crisis geopolíticas.
La cuestión central es si se trata de una reacción de choque de corto plazo o si será necesario incorporar una prima de riesgo estructural en distintas clases de activos.
Petróleo: La prima de riesgo gana protagonismo
El mercado del petróleo se sitúa naturalmente en el centro de la atención. Una escalada en el entorno del Estrecho de Ormuz podría interpretarse por parte de los participantes del mercado como un posible riesgo de suministro, ya que una parte significativa de las exportaciones mundiales de crudo transita por este estrecho marítimo.
Si la situación se intensificara o si se produjeran interrupciones concretas en el transporte marítimo, podría incorporarse una prima de riesgo geopolítico adicional en el precio del petróleo. En tal escenario, serían concebibles cotizaciones temporalmente más elevadas.
En cambio, si la operación militar permaneciera limitada y no afectara la infraestructura energética, los precios podrían estabilizarse tras una reacción inicial de choque.
WTI en foco: El nivel de 2024
Desde una perspectiva técnica, cobra especial relevancia la zona por encima de los 78 USD por barril. Este nivel marcó en 2024 una zona significativa de cotizaciones elevadas.
Que el precio del petróleo logre situarse de forma sostenida en esa área dependerá en gran medida de si la situación geopolítica se amplía o si las rutas clave de energía y transporte resultan efectivamente afectadas.
Oro: Posible demanda como activo refugio
El oro suele reaccionar con sensibilidad en fases de incertidumbre geopolítica. En un entorno de tensiones elevadas, los inversores podrían inclinarse hacia activos más defensivos.
Si la incertidumbre persistiera, el oro podría mantenerse respaldado como instrumento de cobertura. Al mismo tiempo, también sería posible que parte de la prima de riesgo se reduzca en caso de una rápida desescalada.
Por lo tanto, los movimientos en el mercado del oro probablemente estarán determinados menos por fundamentos de corto plazo y más por la percepción general del riesgo.
Mercados bursátiles: Posible modo “risk-off”
En los mercados accionarios podría observarse un clásico modo “risk-off”. Los sectores cíclicos y las acciones de crecimiento con valoraciones elevadas podrían verse presionados, mientras que los sectores defensivos podrían mostrar mayor estabilidad relativa.
Si el conflicto permaneciera limitado a nivel regional y no afectara las cadenas de suministro globales, la volatilidad elevada podría resultar temporal. Históricamente, muchos eventos geopolíticos han dejado únicamente efectos de corto plazo en los mercados bursátiles.
Conclusión
Tras aproximadamente 24 horas, puede señalarse que no son los daños registrados hasta ahora, sino sobre todo la incertidumbre, lo que podría estar determinando el comportamiento de los mercados. El factor decisivo será si la escalada se mantiene limitada a nivel regional o si las principales rutas energéticas y de transporte —especialmente en el entorno del Estrecho de Ormuz— resultan realmente afectadas.
Los mercados financieros parecen reaccionar actualmente menos a hechos concretos que a posibles escenarios. La sostenibilidad de los movimientos dependerá en gran medida de si el riesgo geopolítico se traduce en perturbaciones económicas reales.